
La energía solar ha ganado un papel protagonista en el desarrollo de un modelo energético más sostenible. En el centro de esta revolución se encuentran las celdas solares, también conocidas como celdas fotovoltaicas, que son los componentes fundamentales de los paneles solares. Gracias a ellas, se puede convertir la luz solar en electricidad, permitiendo el autoconsumo energético en hogares, empresas e incluso en zonas remotas sin acceso a la red. Entender cuántas celdas forman un panel y cómo están hechas es fundamental para elegir correctamente la solución solar que mejor se adapta a cada necesidad, por eso en este artículo te explicamos qué son exactamente, cómo funcionan, de qué materiales se componen y cuántas de ellas forman un panel solar convencional. ¡Vamos a ello!
¿Qué son las celdas solares?
Las celdas solares son dispositivos electrónicos diseñados para convertir la luz solar directamente en electricidad mediante el efecto fotovoltaico. Se trata de pequeñas láminas rectangulares o cuadradas, generalmente del tamaño de la palma de una mano, que se conectan entre sí para formar un módulo fotovoltaico o panel solar. Cada celda individual es capaz de generar una pequeña cantidad de corriente eléctrica, por lo que, para obtener una producción energética significativa, se agrupan muchas de ellas en serie o en paralelo dentro de un solo panel. En conjunto, estas celdas permiten alimentar desde pequeños dispositivos hasta sistemas eléctricos completos en viviendas o instalaciones industriales.
Cómo funcionan las celdas solares
Al hablar de las celdas solares, funcionamiento y para qué sirven, debes tener en cuenta su principio físico, que no es otro que el efecto fotovoltaico —como mencionábamos más arriba—. Este fue descubierto en el siglo XIX y es aplicado tecnológicamente desde mediados del siglo XX. El fenómeno se produce cuando ciertos materiales, al ser expuestos a la luz solar, generan una corriente eléctrica. Las celdas solares están formadas por varias capas de materiales semiconductores, generalmente silicio, que se tratan para que tengan cargas eléctricas opuestas: una capa de tipo p (positiva) y una capa de tipo n (negativa). Entre ambas capas se forma una unión pn, que es la zona activa donde ocurre el efecto fotovoltaico.
En concreto, lo que sucede cuando la luz solar incide sobre la celda es que los fotones de la luz impactan en los átomos del material semiconductor y en ese momento se liberan los electrones. Estos electrones comienzan a moverse y crean una corriente eléctrica continua. A continuación, la electricidad generada es recogida por los conductores metálicos de la superficie de la celda, siendo transportada posteriormente hacia el regulador, el inversor y, finalmente, a los dispositivos eléctricos del sistema solar.
Materiales de las celdas solares fotovoltaicas
El material más utilizado para fabricar celdas solares es el silicio, un semiconductor abundante en la corteza terrestre. Sin embargo, existen diferentes tipos de celdas según la pureza del silicio y el proceso de fabricación:
Silicio monocristalino
El silicio monocristalino es el más eficiente en la actualidad, y con él están fabricados los paneles solares que puedes encontrar en CuencaSolar. Este se compone de un único cristal de silicio de alta pureza, lo que hace que sea reconocible fácilmente por su color uniforme negro o en tonalidades oscuras. La principal ventaja de ello es que ofrece una alta eficiencia en la conversión energética (aproximadamente, del 18% al 22%). Su valor es un poco más elevado que el resto, pero también resulta más duradero y eficiente en espacios reducidos.
Silicio policristalino
En este caso, nos encontramos con celdas fabricadas a partir de varios cristales de silicio fundidos, lo que hace que tenga un aspecto más azulado y patrones irregulares. La eficiencia del silicio policristalino es algo menor que la anterior (aproximadamente entre el 15% y el 18%), ahora bien, cuenta con la ventaja de ser un poco más económico que el anterior.
Silicio amorfo (película delgada)
El silicio amorfo, a diferencia de otras formas cristalinas, no presenta una estructura definida y se aplica como una capa delgada sobre superficies flexibles o rígidas. Aunque su eficiencia es más baja, en torno al 10%, destaca por ser una opción más ligera y económica. Por estas características, se utiliza principalmente en dispositivos portátiles o en instalaciones donde el peso debe mantenerse al mínimo.
Otros materiales presentes en las celdas solares
Aparte del silicio que, como indicábamos, es el más utilizado, las celdas solares también pueden fabricarse con otros materiales, como es el teluro de cadmio, el seleniuro de cobre e indio, el arseniuro de galio o los perovskitas, aunque son menos comunes ya que su eficiencia es menor o, por el contrario, es más elevada, pero resultan más difíciles de encontrar y de fabricar —lo que encarece el coste final de la instalación—. Por otro lado, es importante aclarar que las celdas solares también contienen otros materiales, como los contactos metálicos, que recogen la electricidad generada, así como una capa antirreflectante, para evitar pérdidas por reflexión solar, y un material encapsulante (generalmente EVA), que protege la celda de la humedad, el polvo y los impactos.
Cuántas celdas solares tienen los paneles

Otro aspecto que debemos tener en cuenta por su relevancia es la cantidad de celdas solares en un panel, que varía según el tamaño y el uso del módulo. Su importancia radica en que el número total de celdas determina el voltaje y la corriente del panel, por lo que su elección debe estar en sintonía con el sistema eléctrico y la potencia requerida. Por supuesto, esto no quita que puedan conectarse múltiples paneles entre sí para formar un campo solar capaz de alimentar todo un hogar o edificio. En cualquier caso, las configuraciones estándar más utilizadas en instalaciones domésticas y comerciales son las siguientes:
Paneles de 36 o 48 celdas
Son los más usados en sistemas pequeños o portátiles (caravanas, barcos, farolas solares). Estas son sus características más destacadas:
- Producen menos potencia (entre 100 y 200 W).
- Ideales para instalaciones de bajo consumo.
Paneles de 60 celdas
Son los más comunes en residencias. Estas son sus características destacadas:
- Tienen una configuración de 6 filas por 10 columnas.
- Generan entre 270 y 330 W de potencia, aproximadamente.
- Tienen un tamaño promedio de 1 metro por 1,7 metros.
Paneles de 72 celdas
Son los más comunes en instalaciones industriales o grandes superficies. Sus características más destacadas son las siguientes:
- Configuración de 6 filas por 12 columnas.
- Generan entre 340 y 400 W o más.
- Son más grandes y pesados, pero más eficientes en espacios amplios.





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