
Las instalaciones fotovoltaicas requieren distintos elementos de protección para garantizar que todo el sistema funcione de forma segura. Cuando se instala un sistema solar, ya sea en una vivienda o en una instalación industrial, no basta con colocar paneles y un inversor: es necesario incorporar diferentes protecciones eléctricas que actúan frente a situaciones como sobretensiones, cortocircuitos o fugas a tierra.
Entre las protecciones más habituales en una instalación fotovoltaica encontramos los fusibles, los interruptores magnetotérmicos, los diferenciales y los dispositivos de protección contra sobretensiones (SPD). Cada uno cumple una función específica y su elección depende del tipo de instalación y de su nivel de potencia.
¿Qué hacen los fusibles?
Los fusibles son uno de los elementos de protección más simples y, al mismo tiempo, más efectivos dentro de una instalación eléctrica. Su función principal es proteger los equipos frente a sobretensiones o cortocircuitos.
Un fusible está formado por un pequeño conductor metálico que se funde cuando la corriente supera un determinado valor. Cuando esto ocurre, el circuito se abre automáticamente y se interrumpe el paso de electricidad.
En una instalación fotovoltaica, los fusibles se utilizan principalmente en el lado de corriente continua (DC), es decir, en la parte del sistema donde trabajan los paneles solares antes de que la energía llegue al inversor.
Su presencia es especialmente importante cuando existen varias cadenas de paneles conectadas en paralelo. En estos casos, si una de las cadenas sufre un fallo, la corriente procedente de las otras cadenas podría circular hacia ella y provocar daños importantes. El fusible evita esta situación al cortar el circuito de forma inmediata.
Otra ventaja de los fusibles es su rapidez de actuación. Ante una subida de tensión, reaccionan de forma muy rápida, lo que permite proteger componentes sensibles del sistema, como los módulos solares o los cables de corriente continua.
Sin embargo, tienen una característica importante: una vez que se funden, deben sustituirse. No pueden rearmarse como ocurre con otros dispositivos de protección.
Por este motivo, suelen colocarse en portafusibles accesibles dentro de las cajas de protección o de los cuadros eléctricos de la instalación fotovoltaica.
¿Qué papel juega un dispositivo magnetotérmico?
El interruptor magnetotérmico, también conocido como automático, es uno de los dispositivos más habituales en cualquier instalación eléctrica, incluida la fotovoltaica.
Este dispositivo protege el circuito frente a dos situaciones diferentes: las sobrecargas y los cortocircuitos.
La parte térmica del magnetotérmico se encarga de detectar sobrecargas. Si la corriente supera el valor nominal durante un tiempo determinado, el dispositivo se dispara y corta el suministro eléctrico. Esto evita que los cables o equipos se calienten en exceso.
Por otro lado, la parte magnética actúa frente a cortocircuitos. En estos casos, la intensidad de corriente aumenta de forma brusca y el magnetotérmico abre el circuito casi de manera instantánea.
En una instalación fotovoltaica, los magnetotérmicos se utilizan tanto en el lado de corriente continua como en el lado de corriente alterna (AC), aunque su uso es especialmente frecuente en la salida del inversor, donde la energía ya se ha convertido en electricidad utilizable para la red o para el consumo de la vivienda.
Una de sus ventajas frente a los fusibles es que pueden rearmarse. Si el dispositivo se dispara por una incidencia puntual, basta con volver a subir la palanca una vez que se ha solucionado el problema.
Además, permiten seccionar manualmente el circuito, algo muy útil durante trabajos de mantenimiento o revisiones de la instalación solar.
¿Qué es un diferencial?
El interruptor diferencial es un dispositivo de seguridad diseñado para proteger a las personas frente a posibles contactos eléctricos.
Su funcionamiento se basa en detectar fugas de corriente hacia tierra. En condiciones normales, la corriente que entra por el conductor de fase debe ser la misma que regresa por el neutro. Si existe una diferencia entre ambas, significa que parte de la corriente está escapando hacia otro camino, posiblemente a través de una persona o de una estructura metálica.
Cuando el diferencial detecta esta diferencia de corriente, abre el circuito automáticamente. En las instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red, el diferencial se coloca en el lado de corriente alterna, normalmente en el cuadro eléctrico donde se integran los distintos circuitos de la instalación.
Su función principal es reducir el riesgo de electrocución. Si alguien entra en contacto con una parte activa del sistema, el diferencial actúa rápidamente y corta la corriente.
En instalaciones con inversores, es importante elegir correctamente el tipo de diferencial. Algunos inversores pueden generar pequeñas corrientes de fuga que requieren diferenciales específicos, como los de tipo A o tipo B, dependiendo del diseño del equipo.
Seleccionar el diferencial adecuado ayuda a evitar disparos innecesarios y garantiza una protección eficaz del sistema.
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¿Qué hace un Dispositivo de Protección contra Sobretensiones (SPD)?
Las sobretensiones son uno de los riesgos más importantes en instalaciones fotovoltaicas. Pueden producirse por descargas atmosféricas, como los rayos, o por maniobras en la red eléctrica.
Un dispositivo de protección contra sobretensiones, conocido como SPD (Surge Protection Device), se encarga de limitar estos picos de tensión para evitar que dañen los equipos eléctricos.
Cuando se produce una sobretensión, el SPD desvía la energía sobrante hacia tierra. De esta forma, protege componentes sensibles como el inversor, los sistemas de monitorización o los propios paneles solares.
En una instalación fotovoltaica, los SPD pueden colocarse tanto en el lado de corriente continua como en el de corriente alterna.
En el lado DC protegen los cables que conectan los paneles con el inversor, mientras que en el lado AC protegen la instalación interior y los equipos conectados a la red.
Estos dispositivos son especialmente recomendables en zonas donde existe riesgo de tormentas eléctricas o donde la instalación se encuentra en edificios elevados o aislados.
¿Cuál poner en cada ocasión?
Cada tipo de protección cumple una función concreta dentro de una instalación fotovoltaica. Por eso, lo habitual es utilizar varios dispositivos combinados para cubrir todos los posibles riesgos eléctricos.
Los fusibles suelen instalarse en el lado de corriente continua cuando existen varias cadenas de paneles conectadas en paralelo. Su objetivo es evitar corrientes inversas que puedan dañar los módulos o el cableado.
Los magnetotérmicos se utilizan para proteger los circuitos frente a sobrecargas y cortocircuitos. Son habituales en la salida del inversor y en distintos puntos del sistema donde se requiere una protección automática que además pueda rearmarse.
El diferencial se instala en el lado de corriente alterna para proteger a las personas frente a fugas de corriente. Su presencia es fundamental en instalaciones conectadas a la red eléctrica.
Por último, los dispositivos de protección contra sobretensiones (SPD) protegen la instalación frente a picos de tensión causados por rayos o por perturbaciones en la red. Su uso es cada vez más habitual tanto en la parte DC como en la AC del sistema.
Elegir correctamente estas protecciones es clave para garantizar la seguridad y la durabilidad de una instalación fotovoltaica. Una combinación adecuada de fusibles, magnetotérmicos, diferenciales y SPD permite reducir riesgos, proteger los equipos y asegurar el buen funcionamiento del sistema a lo largo del tiempo.





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