
Las estructuras de los paneles solares son un componente esencial para poder llevar a cabo la instalación, pero también para poder aprovechar al máximo la radiación solar y obtener el máximo rendimiento de las placas solares. Ahora bien, no todas son iguales, y la elección entre una y otra depende de varios factores. A continuación, te explicamos todo lo que debes saber sobre las estructuras para kits solares. ¡Vamos a ello!
Para qué sirve una estructura para placa solar
La estructura es el soporte que mantiene las placas solares en su lugar. Su función principal es garantizar la seguridad y estabilidad de toda la instalación, evitando que los paneles se muevan, se desplacen o sufran daños debido al viento, la lluvia o el peso. Una fijación adecuada protege tanto al sistema como a la vivienda o superficie donde se instalan. Además, por supuesto, estas estructuras permiten orientar los paneles hacia el sol con el ángulo correcto. Dado que la producción de energía depende directamente de la radiación solar recibida, contar con una inclinación y orientación optimizadas puede incrementar notablemente la eficiencia del sistema. Sin una estructura adecuada, los paneles podrían estar mal posicionados, reduciendo su rendimiento hasta en un 30%.
Otro aspecto importante es la adaptabilidad. No todas las superficies son iguales: tejados planos, inclinados, fachadas o incluso suelos requieren soluciones específicas. Las estructuras están diseñadas para ajustarse a cada situación, logrando una instalación segura y funcional sin importar el tipo de superficie. Gracias a ellas es posible instalar paneles solares en prácticamente cualquier lugar. Por último, cabe destacar que las estructuras también contribuyen a la durabilidad de las placas solares. Al mantenerlas firmes y correctamente ventiladas, ayudan a evitar sobrecalentamientos y prolongan la vida útil de todo el sistema.
Tipos de estructuras para kits solares

El mercado ofrece una amplia variedad de estructuras para paneles solares, diseñadas para adaptarse a las características del espacio disponible y a las necesidades energéticas de cada usuario. A continuación, repasamos las más comunes:
Estructuras coplanares
Son las más habituales en viviendas unifamiliares o edificios y se conocen también como estructuras para tejas. Se instalan directamente sobre las cubiertas, siguiendo la inclinación del tejado. En este caso, la orientación del tejado condiciona en gran medida la eficiencia, ya que no permiten modificar la inclinación respecto a la superficie original. Estas estructuras coplanares dan una estética más discreta y uniforme. Son recomendables cuando el objetivo es no alterar demasiado la apariencia visual del edificio.
Estructuras para tejados planos o con inclinación
Permiten colocar las placas en superficies horizontales, ajustando la inclinación de forma óptima hacia el sol. Son muy utilizadas en naves industriales, terrazas y azoteas. Además, ofrecen gran flexibilidad, ya que se puede elegir el ángulo más adecuado para maximizar la producción energética. Estas también están indicadas para instalaciones en terrenos, huertos solares o viviendas con espacio exterior disponible, y suelen ser más fáciles de instalar y mantener.
Estructuras elevadas para paneles solares
Son muy similares a las anteriores, ya que es posible ajustar la inclinación, pero se diferencian por la altura (son más elevadas). Las mismas nos dan la posibilidad de instalar varios paneles solares en cada una de ellas.
Estructuras móviles o trackers
Son más avanzadas y cuentan con sistemas que permiten seguir la trayectoria del sol durante el día. Aunque su coste es más elevado, pueden aumentar la producción de energía hasta en un 25-30% respecto a una instalación fija. Se utilizan principalmente en proyectos de gran envergadura.
Materiales de las estructuras solares
Las estructuras están fabricadas con materiales resistentes a la intemperie y al paso del tiempo. Los más comunes son:
- Aluminio: ligero, resistente a la corrosión y fácil de instalar. Es el material más usado en instalaciones residenciales.
- Acero galvanizado: muy robusto y económico, aunque más pesado que el aluminio. Recomendado en instalaciones industriales o en zonas con condiciones climáticas adversas.
- Acero inoxidable: de gran durabilidad, especialmente en ambientes costeros o con alta humedad. Su precio es más elevado, pero asegura una vida útil muy larga.
Elegir el material adecuado depende tanto del presupuesto como de la ubicación de la instalación y de las condiciones ambientales a las que estarán expuestas las placas.
Orientación placas solares: ¿Cuál es la mejor?
Uno de los aspectos más importantes al instalar un kit solar es definir la orientación y el ángulo de inclinación de las placas, ya que de ello depende en gran medida la producción de energía. Al hablar de la mejor orientación de las placas solares en España y en el hemisferio norte en general, la más recomendable es hacia el sur geográfico, ya que así se consigue captar una mayor cantidad de radiación solar a lo largo del día. Instalar las placas hacia el este o el oeste también es posible, pero la producción será ligeramente menor y más concentrada en las horas de la mañana o la tarde.
En cuanto a la inclinación, lo ideal es ajustarla según la latitud de la zona. Una regla práctica es que el ángulo debe aproximarse a los grados de latitud del lugar. Por ejemplo, en ciudades como Madrid o Cuenca, situadas en torno a los 40º de latitud, lo recomendable es una inclinación de entre 30º y 35º. De este modo, se optimiza la captación de radiación solar durante todo el año. No obstante, también se pueden realizar ajustes según el objetivo de la instalación. Si se busca maximizar la producción en invierno, se recomienda un ángulo mayor, mientras que para aprovechar al máximo el verano puede ser mejor una inclinación menor.
Otro factor a tener en cuenta es la sombra. La orientación óptima pierde efectividad si los paneles quedan parcialmente tapados por árboles, edificios o chimeneas. Por ello, antes de instalar las estructuras conviene realizar un estudio de sombras que permita garantizar el mayor rendimiento posible. En definitiva, la combinación de una buena estructura y una orientación adecuada es lo que asegura que los kits solares funcionen con la máxima eficiencia. No se trata solo de colocar los paneles, sino de hacerlo con precisión técnica para garantizar seguridad, durabilidad y rentabilidad a largo plazo.





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