El fax tenía una ventaja: cuando sonaba, sabías que alguien estaba empeñado en mandar un papel como si el año 1994 no hubiera terminado. Aún hay oficinas que conservan uno, normalmente junto a una planta de plástico y un teléfono con cable rizado.

Muchos autoconsumos sin batería se parecen bastante a ese fax: funcionan, sí, pero resuelven el problema de ayer. En agosto de 2026 el sol produjo una barbaridad de día y la electricidad volvió a clavarte el diente justo cuando llegaste a casa.
La fotovoltaica lideró el mix eléctrico español por quinto mes consecutivo: 7.445 GWh, el 29,2% de la generación nacional, un 27,5% más que un año antes. El 5 de agosto alcanzó además 281,2 GWh, su máximo diario histórico. Y se estiman otros 1.600 GWh procedentes de autoconsumo. No falta sol; el problema es que no coincide con la hora en que enciendes horno, vitro, aire acondicionado, lavadora y quizá el coche.
Mientras la fotovoltaica llegaba a cubrir alrededor del 60% de la demanda peninsular durante las horas solares, desde las 20:00 entraban ciclos combinados a marcar el precio marginal. El mercado diario cerró agosto en 118,25 €/MWh, máximo mensual de 2026 y un 12,9% por encima de julio. Tener paneles reduce compras diurnas. Pero si tu casa consume fuerte de noche y no puedes desplazar energía, sigues comprando cuando peor se pone la cosa.
9,4 veces no es una tarifa: es una emboscada
El 21 de agosto, el PVPC marcó 339,70 €/MWh a las 21:00; entre las 12:00 y las 14:00 apenas superó 36 €/MWh. La relación rondó 9,4 veces. No es una previsión para cada noche del año, ni una excusa para comprar una batería a ciegas. Es una fotografía bastante desagradable de la volatilidad horaria que ya existe.
Vamos a bajarlo al suelo. Una vivienda que compra 10 kWh entre anochecer y amanecer habría pagado 3,40 € de energía a ese precio extremo de las 21:00. Esos mismos 10 kWh valorados a 36 €/MWh equivalían a 0,36 €. La diferencia puntual es 3,04 € en una sola noche. La batería no convierte esos 3,04 € en ahorro automático: hay pérdidas, límites de potencia y días nublados. Pero permite que una parte de tus excedentes solares no se vaya por el desagüe justo antes de que llegue la factura cara.
Los datos de Red Eléctrica y la comparativa horaria publicada por CincoDías cuentan la misma historia: producir mucho a mediodía no te protege por sí solo a las nueve de la noche.
«Tengo placas, ya estoy cubierto»
No necesariamente. La compensación de excedentes no es una batería disfrazada de apunte contable. Inyectas energía, la comercializadora la descuenta en términos económicos dentro de la factura mensual y, en compensación simplificada, ese descuento no puede superar el valor de la energía que has tomado de red. No guarda tus kilovatios hora para devolvértelos a las 21:00. Eso lo regula el Real Decreto 244/2019, no el folleto de ninguna comercializadora.
La batería sirve para otra cosa: cargar cuando sobra generación y descargar cuando tu perfil doméstico lo pide. Una Huawei LUNA2000-S1 de 6,9 kWh puede entregar hasta 7 kW máximos de carga o descarga, un dato útil cuando el problema no es solo cuánta energía cenas, sino cuántos aparatos conectas a la vez. En cambio, la BYD Battery-Box Premium HVM de 11,04 kWh, con cuatro módulos LFP, declara una eficiencia ida-vuelta de al menos el 96%, protección IP55 y 10 años de garantía. No son intercambiables por magia: tienen que casar con el inversor, la instalación y el consumo real.

La cuenta que debe cuadrar antes de colgar una batería
Para una vivienda que consume habitualmente 10 kWh desde la puesta de sol hasta el amanecer y tiene picos simultáneos de 4 a 5 kW, el objetivo razonable es una batería de 10 a 12 kWh útiles y una descarga continua que aguante esos picos. Una batería de 5 kWh puede recortar compra nocturna, claro. Pero no cubre una ventana de 10 kWh; te deja a medio camino y después vuelves a la red justo cuando manda el gas.
- Energía: revisa consumos horarios de varios meses, no la factura anual dividida entre doce.
- Potencia: vitro, horno, aire acondicionado y carga de vehículo eléctrico pueden superar la descarga permitida aunque aún queden kWh almacenados.
- Generación sobrante: una batería grande que no logra cargarse buena parte del año es capital inmovilizado con cables.
- Compatibilidad: el inversor y el sistema de gestión deben admitir la batería concreta y configurar bien sus límites.
En una pequeña empresa trifásica la película cambia: consumos altos, más potencia y, a veces, turnos nocturnos justifican acumulaciones mayores. Ahí un conjunto como el kit trifásico Hoymiles de 12 kW con 32 kWh de baterías tiene sentido si el perfil medido lo sostiene. Para una vivienda normal sería sacar un camión para mover una maceta.
El mito de que los kWh lo arreglan todo
El error clásico es comprar por capacidad nominal y olvidarse de la potencia. Después llega agosto, se encienden varias cargas a la vez y la batería, aun teniendo energía, limita la descarga porque no puede dar los 4 o 5 kW que exige la casa. No es que la batería sea mala. Es que se dimensionó como quien compra zapatos mirando solo el número de la caja.
Tampoco presentes la deducción fiscal como si fuera un cupón garantizado. Hasta el 31 de diciembre de 2026 existe una deducción estatal del 40%, con base máxima anual de 7.500 €, cuando las obras acreditan una reducción mínima del 30% de energía primaria no renovable o mejora a letra A o B mediante certificados energéticos. Si no se acredita eso, la batería no es deducible automáticamente. Punto.
Si quieres saber qué capacidad, potencia e integración te convienen, usa la calculadora de kits solares y contrasta el resultado con la guía CuencaSolar. Si el consumo nocturno es pequeño, quizá no necesitas batería todavía. Si cada noche vuelves a comprar caro después de regalar excedentes al mediodía, seguir con placas sin acumulación es una decisión. También es una factura.
PD: El sol no se apaga a las 21:00; se apaga en tu cuadro si no tienes dónde guardarlo.





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